viernes, 18 de marzo de 2011

Cuando Dios te responde ..¿Que harás?

Cuando Dios te responde …¿que harás?

HOMBRE: Padre Nuestro que estás en los cielos…
DIOS: Si.. Aquí estoy, hijo...
HOMBRE: Por favor... no me interrumpa. ¡Estoy rezando!
DIOS: ¡Pero tú me llamaste hijito!...
HOMBRE: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy rezando.... Padre Nuestro que estás en los Cielos...

DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente, hijo.
HOMBRE: ¿Cómo?

DIOS: ¡Me llamaste! Tú dijiste: Padre Nuestro que estás en los Cielos.

Estoy aquí. ¿En qué te puedo ayudar?
HOMBRE: Pero no quise decir eso. Estoy rezando. Rezo el Padrenuestro todos los días, me siento bien rezando así. Es como cumplir con un deber. Y no me siento bien hasta cumplirlo.

DIOS: Pero ¿cómo puedes decir Padre Nuestro sin pensar que todos son tus Hermanos, ¿Cómo puedes decir “que estás en los cielos”, si no sabes que el Cielo es paz, que el Cielo es amor a todos...?
HOMBRE: Es que realmente no había pensado en eso.

DIOS: Pero... prosigue tu oración, hijo.
HOMBRE: Santificado sea tu nombre...

DIOS: ¡Espera ahí! ¿Qué quieres decir con eso?

HOMBRE: Quiero decir... quiero decir... lo que significa. ¿Cómo lo voy a saber? Es parte de la oración. ¡Sólo eso!
DIOS: Santificado significa digno de respeto, santo, sagrado.
HOMBRE: Ahora entendí. Pero nunca había pensado en el sentido de la palabra SANTIFICADO. "Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo..."
DIOS: ¿Estás hablando en serio?
HOMBRE: ¡Claro! ¿Por qué no?
DIOS: ¿Y qué haces tú para que eso suceda?
HOMBRE: ¿Cómo qué hago? ¡Nada! Es que es parte de la oración, hablando de eso... sería bueno que el Señor tuviera un control de todo lo que acontece en el Cielo y en la tierra también.
DIOS: ¿Tengo control sobre ti?

HOMBRE: Bueno... ¡Yo voy a la Iglesia!
DIOS: ¡No fue eso lo que te pregunté! ¿Qué tal el modo en que tratas a tus hermanos, la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco tiempo que me dedicas a Mi? Y no digamos de otros asuntos: tus sensualidades, tus iras, tus irresponsabilidades, tu descuido por el prójimo, tus egoísmos, tu soberbia, tus malos deseos…
HOMBRE: Por favor, ¡Para de criticar!

DIOS: Disculpa. Pensé que estabas pidiendo que se haga mi voluntad. Si eso fuera a acontecer… ¿Qué hacer con aquellos que rezan y no aceptan mi voluntad, el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la enfermedad, la pobreza, los obstáculos, los problemas....

HOMBRE: Es cierto, tienes razón. Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo por todo. Si mandas lluvia, pido sol.. si mandas sol me quejo del calor, si mandas frío, continuo reclamando; pido salud, pero no cuido de ella, dejo de alimentarme o como mucho.
DIOS: Excelente que reconozcas todo eso. Vamos a trabajar juntos tú y yo. Vamos a tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva actitud.
HOMBRE: Oye Señor, preciso terminar ahora, esta oración está demorando mucho más de lo acostumbrado. Continúo..."el pan nuestro de cada día dánoslo hoy"...

DIOS: ¡Para ahí! ¿Me estas pidiendo sólo el pan material para ti o hablas en plural pidiendo también para otros? No sólo de pan vive el hombre sino también de Mi Palabra. Cuando me pidas el pan, acuérdate de aquellos que no lo tienen. ¡Puedes pedirme lo que quieras, me encanta eso, deja que me vea como un Padre amoroso! Estoy interesado en la última parte de tu oración, continúa...

HOMBRE: "Perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores..."

DIOS: Para un momento. Me agrada más lo que dijiste...que pidas que perdone todas tus deudas y no sólo tus ofensas. Pero...¿te has fijado las deudas que tienes conmigo? Eres deudor mío no sólo por tus ofensas y pecados, me debes la vida, me debes la posibilidad de salvarte eternamente si lo buscas y deseas. Te he dado todo lo necesario. Mi Hijo murió por ti en una Cruz para redimirte, te doy mil gracias si rezas…¿lo has apreciado?

Todo esto es obsequio de Dios. ¿Y acaso no me debes la familia, el amigo que te consuela, la Creación entera a tu servicio, la belleza de las flores, el embrujo de la noche…? En fin. ¿Tantas cosas no te hacen también deudor mío? Y si quieres pedir perdón de tus pecados y ofensas, recuerda que yo puedo perdonarte ahora si te arrepientes por verdadero amor a mí, pero deberás hacer el propósito de acudir conmigo a través de la oración.

Yo te perdono tus pecados al tiempo que el arrepentimiento implica un propósito de enmienda, es decir procurar no volver a pecar. Por cierto, tú pides que te perdone en la medida que perdonas, pues así dice la oración. ¿Y tú? ¿Ya has perdonado a ese que tan duramente te ofendió y tanto desprecias?
HOMBRE: ¿Ves? Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.
DIOS:
Pero… ¿Y tu oración? ¿Qué quieres decir con tu oración? Tú me llamaste y estoy aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro de ti! ¿Entiendes?
HOMBRE: Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.
DIOS: ¡No! Te vas a sentir peor. La venganza no es buena como parece. Piensa en la tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo cambiar todo para ti. Basta que tú lo quieras.

HOMBRE: ¿Puedes? ¿Pero cómo?
DIOS: Perdona a tu hermano, y Yo te perdonaré a ti y te aliviaré. Recuerda que pides que te perdone en la medida que tú perdones también.
HOMBRE: Pero Señor… no puedo perdonarlo.
DIOS: ¡Entonces no me pidas perdón tampoco!
HOMBRE: ¡Estás acertado! Pero sólo quería vengarme, quiero la paz Señor. Está bien, está bien: perdono a todos, pero ¡ayúdame Señor!. Muéstrame el camino a seguir.


DIOS: Esto que pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tú... ¿Cómo te estás sintiendo?

HOMBRE: ¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es muy bueno hablar con Dios.
DIOS: Ahora terminemos la oración… prosigue...
HOMBRE: "No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal..."
DIOS: Excelente, voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde puedas ser tentado. El mal viene del maligno.
HOMBRE: y ahora.. ¿Qué quieres decir con eso?
DIOS: Deja de andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas sucias, secretas. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.
HOMBRE: ¡No te entiendo!

DIOS: ¡Claro que entiendes! Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino equivocado y luego corres a pedirme socorro, sin darte cuenta que sufres lo que tú mismo provocaste.
HOMBRE: Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.
DIOS: ¡Claro que te perdono! Siempre perdono a quien está dispuesto a perdonar también. Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra conversación, medita cada palabra que dices. Esta oración me agrada de sobremanera…pero bien reflexionada. Termina tu oración.
HOMBRE: ¿Terminar? Ah, sí, "AMEN!"
DIOS: ¿Y qué quiere decir "Amén"?
HOMBRE: No lo sé. Es el final de la oración.

DIOS: Debes decir AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir ASÍ SEA, estoy de acuerdo con todo lo que oré.

HOMBRE: Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también por hacérmela entender.
DIOS: Yo amo a todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. ¡Te bendigo, y permanece en mi paz!
HOMBRE: ¡Gracias Señor! ¡Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo y mi Señor!
. Dios sólo le sonrió dulcemente, con un infinito amor

Bendiciones de Dios a tu vida si hablas con Dios sin rodeos.

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Diálogo de Dios.

Diálogo de Dios.

No bebas alcohol si vas a conducir; todavía no es tiempo de verme.

¿Te imaginas el precio del aire si te lo diera otro proveedor? Entonces no reniegues.

¿Qué debo hacer para que me escuches? ¿Gritarte? ¡Escucha los truenos¡

Si te perdiste el amanecer que hice hoy para ti, mañana te haré otro.

Si piensas que el hombre hace obras maestras, mira las mías en el espejo.

No olvides el paraguas, hoy regaré las plantas.

Diles a los niños que los amo.

Ven a mi casa antes de ver la televisión.

Vengan y traigan a los niños a mi casa.

¿Qué parte de “NO DEBES” no entendiste?

Necesitamos hablar; hoy vendrás a mi presencia.

Amo las fiestas de casamiento; invítame a tu boda.

El camino por donde andas…. ¿te llevará a mí? Sígueme¡

¿Crees que en mi casa hace calor? Espérate a conocer el verdadero calor; (si quieres)

¿Tienes idea alguna hacia dónde vas? ¿Seguro?

No me hagas llamarte antes de tiempo….Aun no es el tiempo de hacerlo¡

Bendiciones de Dios a tu vida al hacer su voluntad

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lunes, 7 de marzo de 2011

Descubriendo y rompiendo maldiciones.

DESCUBRIENDO Y ROMPIENDO MALDICIONES

Ezequiel 44:23 y Éxodo 20:3-6

Cuando ves un bebé durmiendo tan tierno, tan indefenso y tan pequeñito, te preguntas: ¿Cómo puede un ser tan pequeño e inocente tener alguna maldición?.
Desafortunadamente un bebé puede aún antes de nacer, estando en el vientre de la madre, tener maldiciones generacionales o ancestrales sobre su vida. Es algo muy triste, pero es verdad.
Surge otra pregunta: ¿Cómo puede un hijo de una familia cristiana ser rebelde y apartarse de la enseñanza de su hogar e ir por su propio camino, cuando todos los demás hijos están siguiendo el ejemplo de sus padres? Una de las razones puede ser que hay una maldición sobre su vida, que aún para los padres ha pasado inadvertida, o no saben cómo romperla.

Isaías 65:23: No trabajarán en vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos.
¡Qué promesa! Veamos ahora porque no se cumple del todo. Descubramos y analicemos cinco puntos esenciales:

1. ¿Qué es una maldición?
2. Categorías de maldiciones.
3. ¿Cuáles son los síntomas?
4. Causas y efecto de las maldiciones.
5. ¿Cómo romper alguna maldición que esté en mi, en mi familia, en mis amistades o en alguna otra persona? ¡Estemos atentos y entremos a una nueva dimensión para ministrar y rescatar a nuestra generación para el Señor!

1. ¿Qué es una maldición?:
Es aborrecer, detestar, execrar, vituperar, condenar a una persona o cosa. Es atar a alguien con palabras o blasfemias. Una maldición es una fuerza demoníaca puesta sobre una persona o una familia a través de: palabras, o por voluntad y acción de alguien. Las acciones pueden incluir a los propios padres involucrados en actividades de ocultismo.

2. Cuatro categorías de maldiciones:

a) Maldiciones justas.

Son las originadas por rebeldía contra Dios y que pueden extenderse hasta la cuarta o aún hasta la décima generación y que son resultado de los pecados cometidos al romper el pacto con Dios. Por ejemplo: adorar dioses ajenos
Éxodo 20:3-6: 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.
Se está violando el primer y segundo mandamientos que hablan en contra de la idolatría y la adoración a dioses o imágenes.
- Involucrarse en alguna forma de ocultismo:
Consultar horóscopos, formas de adivinación, tarot, tabla "ouija", brujería, magia, astrología, telepatía, proyecciones astrales, aroma terapia, meditación trascendental, yoga, espiritualismo, amuletos, péndulo, hipnotismo, lectura de cartas, lectura de la mano, lectura del café, karate, supersticiones, nueva era, etc.
- Nacimiento ilegítimo (sin la bendición de Dios).
La maldición impide la bendición de Dios en la vida de la persona y tendrá consecuencias en todo lo que haga, hasta que no se arrepienta y camine con Dios.

b) Maldiciones impuestas.

Originadas en el hombre como resultado de palabras habladas por alguna persona con odio o enojo hacia otra. ¿Cuántas veces se ha dicho a alguien o al hijo: eres un "condenado", eres un "maldito" y no se mide el poder de las palabras, ni la intención con que se dicen. ¡Cuidado con lo que decimos! La muerte y la vida están en poder de la lengua... (Pr 18:21a).
Hay maldición al invocar a los agentes de Satanás, como brujos, adivinos, sacerdotes satánicos, espiritualistas, gitanas, etc., que saben y están conscientes que actúan por el poder del enemigo.
Otras maldiciones son dichas por alguien que odia o rechaza a otra persona; ésta no sabe que eso es inspirado también por Satanás.
En Deuteronomio 28 se habla de las bendiciones por la obediencia a los mandamientos de Dios, o las maldiciones por la rebelión y la desobediencia a ellos.
Deuteronomio 30:19 : A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.
La vida está en relación a la bendición y la muerte está en relación a la maldición.

c) Maldiciones bíblicas:

- La oposición a la autoridad o descubrir su pecado o falta a otros. Por ejemplo: María habló mal de Moisés y quedó leprosa. Tanto a las autoridades como a los padres se les debe honrar y respetar, aun no siendo ejemplares.
Otro caso cuando Noé salió del arca y plantó una viña y se embriagó.
Génesis 9:20-23: 20 Después comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña; 21 y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su tienda. 22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. 23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre, teniendo vueltos sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre.
Reflexionemos en esto que trajo la maldición a Canaán. Noé se embriagó, es un acto de rebeldía y es un pecado; su hijo lo descubrió ante sus hermanos, es decir, no honró a su padre. La enseñanza es: si somos testigos de las debilidades de alguno, aún con evidencias, no debemos comunicarlo a otros, porque puede acarrearnos maldición.
- Los que maldicen al pueblo escogido por Dios.
Génesis 12:3: Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
Si tú quieres bendición para ti, para tu familia, ora y bendice a Israel; es una promesa de Dios. También cuando se maldice al cristiano a quien Dios ha bendecido, se atrae maldición sobre sí mismo.
- El robar a Dios en el diezmar y ofrendar.
Malaquías 3:8-9 8 ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. 9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
Qué importante es enseñar a los niños desde pequeños a diezmar y a los jóvenes que trabajan apartar su diezmo para Dios, esto ayuda a romper cualquier maldición de pobreza y ser apartado el enemigo de sus vidas y tener prosperidad.

Estas solo son algunas; hay muchas más escritas en la Biblia para que las descubras.
d) Auto maldiciones:

Rebeca, madre de Jacob y Esaú, cuando quiso obtener la bendición para el menor, aunque Dios ya lo había escogido, ella quiso actuar por sí misma engañando a Isaac para lograrlo.
Génesis 27:6-13: 6 Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo: 7 Tráeme caza y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga en presencia de Jehová antes que yo muera. 8 Ahora, pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando. 9 Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos viandas para tu padre, como a él le gusta; 10 y tú las llevarás a tu padre, y comerá, para que él te bendiga antes de su muerte. 11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mí hermano es hombre velloso, y yo lampiño. 12 Quizá me palpará mi padre, y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. 13 Y su madre respondió: Hijo mío, sea sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz y ve y tráemelos.
En este caso fue una auto maldición consiente, declarada por ella misma y se hizo acreedora a la maldición con los hijos lejos y sufriendo hasta morir, sin volver a verlos. Otras no conscientes pronuncian maldición, o en otras palabras "profetizan negativamente" recibiendo el efecto de ello.


Ejemplos: "Yo nunca me casaré para no sufrir como mis hermanas", "esta enfermedad me va a matar", "tengo miedo de que me roben y me dejen medio muerto y en la calle", "yo no nací para tener hijos, son un problema".

Sin darse cuenta quien así piensa se está auto maldiciendo o está maldiciendo a su generación.
3. ¿Cuáles son los síntomas más comunes de las maldiciones? :
Tormentos nocturnos, pesadillas, depresión continua, persistentes dolores de cabeza, fatiga inexplicable, alcoholismo generacional, confusión, frecuentes accidentes, pensamientos suicidas, lagunas mentales, explosiones de enojo, algunas enfermedades, muertes prematuras en la familia, pobreza, o bancarrota o continúa.
4. Causas y efecto de las maldiciones: Toda maldición es producida por alguna causa.
Proverbios 26:2 : Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, así la maldición nunca vendrá sin causa.
La principal causa de recibir maldición es la rebelión. Por ejemplo, Adán y Eva. Dios los creó a su imagen y semejanza, los bendijo y les dijo que fructificaran y se multiplicaran. Por supuesto con la bendición vino la responsabilidad de obedecer, pero desobedecieron y la tierra fue maldita, y con ello vinieron consecuencias.
Otro ejemplo fue Luzbel se rebeló contra Dios y fue arrojado del cielo y recibió maldición.
La humanidad desobedece y le es quitada la bendición.
¡Debemos rescatar a nuestra generación y a tanta gente perdida que nos rodea, que está en pecado y con maldiciones por su ignorancia y llevarle a Cristo!.
Las maldiciones se reciben cuando voluntariamente se cometen acciones en contra de la voluntad de Dios o de su Palabra. Esto trae consecuencia de maldición en la persona y en su descendencia.
Uno de los propósitos del enemigo, al cual se le da autoridad por el pecado de rebeldía o desobediencia, es perpetuar o continuar la maldición en todas las generaciones posibles; y esto es a través de los malos espíritus que tienen derecho en la persona, por causa de la maldición que no ha sido rota, y que impide que la persona pueda ser libre.
Una pareja estaba viviendo en unión libre, tenía dos hijos. Empezó a asistir a la iglesia, aceptaron al Señor, oraban, eran fieles, pero no habían experimentado la bendición en su matrimonio. Cuando se les preguntó por qué no se habían casado, se vieron el uno al otro, sólo levantaron sus hombros y dijeron: "pero hemos estado unidos por muchos años y ya tenemos dos hijos", dando a entender que ya era tarde. Pero nunca es tarde para recibir la bendición de Dios.
Se les dijo: "deben casarse". Estos nuevos convertidos no se habían dado cuenta de las leyes que producen bendiciones o maldiciones. Al entenderlo se casaron y con ello rompieron la maldición para ellos y sus hijos. Mire qué fácil.
¿Por qué? Porque el poder para anular la maldición, está en la cruz.
Gálatas 3:13: Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero).
Esta es una de las provisiones de la redención.


- Veamos ahora las maldiciones heredadas:
Alguna enfermedad puede manifestarse en varias generaciones de la familia, aún por asunto de raza. Cuando asistimos al doctor para consultarle, normalmente él hace un "historial clínico" para descubrir la enfermedad o padecimiento en ambas líneas genéticas de nuestros ancestros. Los doctores quieren saber si no hay alguna maldición o herencia familiar; no lo dicen así, pero eso es realmente, porque preguntan: "¿Tu padre padeció cáncer? ¿Tu madre tuvo lupus? ¿Diabetes? ¿Artritis? ¿Problemas cardiacos?" etc.
Las enfermedades físicas no son las únicas maldiciones generacionales, muchas más se pueden identificar al observar o discernir los pecados familiares y los problemas que se repiten o se intensifican en las generaciones siguientes.
Ejemplos: maldiciones de pobreza, fracasos conyugales, divorcios, esterilidad, accidentes, madres solteras, locura, alcoholismo, soltería, muerte, etc. Los canales utilizados para transmitir las maldiciones heredadas son los genes, los cromosomas y la sangre.

Efecto de las maldiciones

Ø todos en mi familia han muerto a los 39 años.
Ø Mis cuatro hermanas se han divorciado.
Ø Mi madre fue infiel y a pesar de aborrecer esa actitud, tengo una relación con un hombre casado.
Ø Mis hermanos y hermanas "han tenido que casarse".
Ø Cada varón en mi familia ha sido alcohólico y mi hijo adolescente está bebiendo mucho.
Ø No veo progreso en mi vida espiritual.
Ø He sido despedido de cada empleo, o las compañías donde he trabajado han quebrado.
Ø No puedo disfrutar la vida, porque siento que pronto sucederá una desgracia y así ocurre.

Para entender las maldiciones debemos darnos cuenta que estamos lidiando con fuerzas poderosas que no podemos ver y que nuestros sentidos no pueden entender.
5. ¿Cómo romper las maldiciones en mí, en mi familia y en otras personas?:
Ø El primer paso es arrepentirse de permitir llegar a la maldición.
Ø Tomar autoridad en el Nombre de Jesús y aplicar la sangre de Cristo para romperla.
Ø Si tú, tu familia, o alguna persona que es víctima de maldición, se ha involucrado en alguna forma de
ocultismo, arrepentirse y renunciar rompiendo cualquier atadura.
Ø Si alguna pareja se va a casar, romper cualquier cadena de su pasado. También puedes hacerlo si ya tienes años de casada; no podemos saber todo lo que previamente hubo en nuestro linaje.
Ø Sacar y destruir todo objeto, libro o imagen relacionada con la maldición.
Josué 6:18: Pero vosotros guardaos del anatema (objeto de maldición); ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.
Turbar el campamento también es afectar nuestra casa.
Ø Romper y renunciar a cada maldición generacional del linaje del padre y la madre.
En Cristo somos un nuevo linaje, un nuevo árbol genealógico por medio del madero de la cruz, donde toda iniquidad de los padres fue clavada y redimida.
Ø Si hay alguna maldición a través de un brujo, o siervo de Satanás se puede usar la Palabra,
Salmos l09:17-20: 17 Amó la maldición, y ésta le sobrevino; Y no quiso la bendición, y ella se alejó de él. 18 Se vistió de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos. 19 Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre. 20 Sea este el pago de parte de Jehová a los que me calumnian.
Volverá a aquel de quien procede y no tendrá un efecto en la vida del cristiano obediente.


Ø Perdonar y bendecir a la persona que pronunció o produjo maldición en tu vida, especialmente si fueron tus padres.
Ø Las parejas cristianas que adoptan bebés, romper las maldiciones generacionales y si conocen, tanto mejor.

Renunciar a ellas y a cualquier asignación que el enemigo tenga en su vida en el Nombre de Jesús. Aplicar la sangre de Jesús al pasado y proclamar un futuro para ti y el bebé en Cristo.
Isaías 28:18a: Y será anulado vuestro pacto con la muerte y vuestro convenio con el Seol no será firme...". El nuevo pacto de la sangre de Cristo es efectivo.

Por último algo muy importante para las mujeres.

Así como Satanás llegó a Adán a través de Eva, muchos hombres son atrapados por las mujeres, tanto las ajenas que quieren destruir las familias, como las esposas que frustradas por tener un esposo inconverso o inmaduro, toman la autoridad y el lugar del esposo.
Para que una mujer pueda romper cualquier maldición en la familia, primero tiene que entrar al orden divino, respetando al hombre como su cabeza y estando bajo su cobertura y protección. Así mismo, el varón debe cumplir con su responsabilidad de ser cabeza, autoridad, proveedor y protector para la familia.

Las familias que no están en el orden espiritual son un blanco seguro para las maldiciones.
Tenemos la promesa:
Malaquías 4:6: El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.
Hemos de entrar al orden de Dios y a la obediencia; de lo contrario se recibirá maldición.

En conclusión:
Hay maldiciones permitidas por Dios en nosotros y en generaciones, por romper el pacto con El al desobedecerle. Los hijos ilegítimos son víctimas de maldición, así como el involucrarse en formas de ocultismo o adorar dioses falsos.

También hay maldiciones impuestas o auto-impuestas, por palabras o acciones.
Muchas más son bíblicas, porque Dios ha dado leyes que al ser violadas, evitan la bendición. Tales como: el no diezmar, el maldecir al pueblo de Israel, el no honrar y obedecer a los padres, así como no respetar u obedecer a las autoridades.
Siempre habrá una causa que originará la maldición que normalmente es transmitida por el linaje. Gracias a Dios que siendo hijos obedientes, temerosos de Dios, podemos romperlas y cambiarlas por bendición, porque ahora somos de Su linaje.

Bendiciones de Dios si escuchas y obedeces su palabra.

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