viernes, 10 de diciembre de 2010

Los 10 Motivos porque se cambian los miembros de Iglesias

LOS 10 MOTIVOS PRINCIPALES POR LOS QUE LA GENTE SE CAMBIA A OTRA IGLESIA.

Una de las grandes preocupaciones de los pastores y de la Iglesia Cristiana en general es la cantidad de cristianos que van "de iglesia en iglesia". Durante muchos años, se ha sostenido un gran mito que en éste articulo queremos destruir, el mito es el siguiente:

"ME ROBARON LAS OVEJAS"

Este es el gran mito que se sostiene dentro de las iglesias: pensar que cuando un miembro se va a otra iglesia, es porque esta otra congregación lo "robó" o lo "atrajo". Sin embargo, como veremos, esto no es verdad.

Siempre que una persona cambia de lugar es porque siente un malestar interior. Siempre.

Es muy difícil o es imposible que una persona que se siente bien interiormente en un lugar, que se siente bien con determinadas personas, se vaya a otro lugar.

Es decir, una persona es "atraída" por otro lugar, pero en realidad no es la atracción lo que la mueve hacia la otra iglesia, sino el intento por resolver su malestar.

Echarle la culpa a otra iglesia de que "le robo un miembro" es tan ridículo como aquellos que se separan e inmediatamente dicen que fue porque "le hicieron un trabajo de brujería", en vez de aceptar que el matrimonio entró en crisis y que fue ese el disparador de la separación. Lógico, es más fácil decir que "le hicieron un trabajo de brujería" y que por eso el matrimonio se quebró.

Cuando una persona se va de la iglesia, el pastor comete un gran error, muchas veces, de vivir esa salida como una traición que el hermano le hace al pastor y su bronca no le permite analizar objetivamente "el malestar interior del que sufre".

La primera conclusión a la que tenemos que llegar -aunque sea dolorosa- es saber que siempre que alguien se va de nuestra iglesia es porque ha habido un malestar interior que ha sido como un resorte, un disparador, un impulsor, que lo llevó a buscar otro lugar.

Claro, es más fácil decir "me robaron la oveja", porque esto pone las culpas afuera, "el otro es el culpable, no yo". "El otro pastor", "la otra iglesia", la "ladrona", la que "sedujo", la que "hipnotizó": "Yo, pastor y mi iglesia, no tenemos nada que ver. Sencillamente 'la oveja' ha sido una pobre persona tonta, engañada y seducida por un pastor perverso o por una iglesia". Sin embargo, mientras sigamos pensando así, nunca entraremos en el nivel de la excelencia.

Entonces, la primera pregunta que nos tenemos que hacer es:

-SI UN MIEMBRO O MUCHOS SE HAN IDO DE MI IGLESIA, ES PORQUE HA HABIDO UN MALESTAR

El otro gran mito que debemos desterrar, a mi entender, y que no sirve es la famosa "carta de transferencia".

Cuando una persona se va de la iglesia y se solicita la carta a la iglesia de dónde salió, en esa carta se expresan., muchas veces, las broncas, las maldiciones, las frustraciones hacia el que se fue.

Otro aspecto interesante es ver pastores que se enojan cuando un miembro de su iglesia se va a otra y se enojan, se molestan porque ha sido recibido en otra congregación.

Dicen: "Esa iglesia roba miembros", "Tienen gente de otro lugar". ¡Hasta ahora no hemos encontrado NINGUNA iglesia que no tenga miembros de otras iglesias! Diríamos: "el que esté sin miembros de otra iglesia, que tire la primera Biblia".

A continuación voy a enumerar cuáles son los malestares principales que hacen que una persona o un grupo entero salgan de una congregación buscando otro lugar donde poder buscar más de Dios.

1. SE VAN PORQUE SUFREN MALTRATO.

El maltrato es principalmente emocional y espiritual. Esto hace que una persona esté lastimada, dolida, rebajada, descalificada, y eso es un motor que lo impulsa a buscar un lugar en el cual encuentre buen trato. Cuando uno está en medio del océano, cualquier roca, cualquier madera, o cualquier balsa sirve para la salvación.

Veamos de dónde puede provenir el maltrato:

a. Maltrato de pastores

El maltrato existe fundamentalmente en iglesias o pastores que castigan cuando predican, que en sus mensajes destilan odio, ira, resentimiento.

Inmediatamente, cuando el pastor se entera que alguien tiene algún problema, lo usa como una anécdota en sus mensajes. Todo el mundo en la iglesia empieza a mirarse; ya saben de quién se está hablando. Por un lado, el maltrato se ejerce a través de las maldiciones:

"Si te vas de acá… te va a ir mal", "El que se va de acá, lo voy a denunciar públicamente". Por otro lado, el maltrato espiritual está regido por la culpa, la manipulación y la descalificación. Gritarle al miembro, humillarlo en público o en privado, descalificarlo en público, etc.

b. Maltrato de líderes

Hay líderes que maltratan a la gente, que creen que son de su exclusividad. Dicen: "Vos son de mi barca", "Vos me perteneces", "Vos no podes consultar con nadie que no sea yo", "Vos me tenéis que pedir permiso para ponerte de novio".

c. De ujieres

Cuando una persona viene a la iglesia, la primera cara visible es el ujier, que le da la bienvenida.

Hay ujieres que recibe a la gente con cara de limón o que se creen dueños. Dice: "Acá no te sientes", "Ándate de acá", "Váyase de acá". Decepcionan a la gente con miradas sospechosas las cuales hacen que las personas se sientan mal y se vayan de la iglesia.

d. De otros miembros

Hay iglesias que tienen asambleas, reuniones, las cuales se desarrollan bajo un "todos contra todos". Existen discusiones, chismeríos baratos, chismeríos caros, agresiones del uno hacia el otro, peleas entre líderes. Esto hace que la gente se vaya.

e. De peleas entre pastores o entre líderes

Hay gente que se va, no porque ha sido lastimada directamente, sino porque cuando mira a su alrededor ve líderes "enquistados" que no quieren perder su "status-quo", su posición. Se pelean con otros líderes, se critican. Vemos iglesias compuestas por equipos pastorales divididos entre sí, líderes que dicen una cosa y el pastor dice otra.

Todo este nivel de maltrato emocional y espiritual, hace que la gente se vaya. Sin lugar a dudas, cuando una persona es violentada y maltratada y descubre otro lugar en donde es bien tratada, esa persona se cambia de iglesia.

Preguntas para reflexionar:

-¿CUÁL ES EL NIVEL DE MALTRATO QUE HAY EN MI CONGREGACIÓN, EN MIS LÍDERES, ENTRE LA GENTE, ENTRE LOS UJIERES?

-¿CUÁL ES LA ATMÓSFERA QUE HAY EN MI CONGREGACIÓN? ¿HAY UNA ATMÓSFERA DE GOZO, POSITIVA, ALEGRE, DINÁMICA?

-¿FELICITO, ALIENTO, RECONOZCO Y BENDIGO A LA GENTE, O LA CASTIGO?

-¿SOY DE SEÑALAR LOS PECADOS Y DE PONERME EN JUEZ O SOY UN RESTAURADOR DE VIDA, UN MOTIVADOR?

2. SE VAN POR ESTAR EN UNA IGLESIA SIN PROPÓSITO.

Este segundo punto también es muy frecuente.

Las iglesias sin propósito están muertas y aburridas.

En ellas, la gente va, escucha mensajes que no le sirven para nada, que no tienen ninguna trascendencia en su vida y se va. En ellas son moneda común las discusiones teológicas, las interminables enseñanzas "doctrinales" que no sirven para nada en la práctica, las reuniones aburridas, con canciones aburridas, una adoración depresiva, un pastor que pasa y dice: "Bueno, hoy somos poquitos, ¿dónde estarán los demás?" y comienza a retar a los que vinieron por los que no vinieron.

Son iglesias sin propósito, en las cuales la gente ofrenda y se pregunta: "¿A dónde irá a parar mi dinero, si esta iglesia no hace nada?"

Se enganchan en toda "propuesta espiritual nueva", en toda "propuesta alternativa nueva", luego la cambian y pasan de una actividad a otra. No tienen actividades dinámicas, con atractivo para los jóvenes.

Los miembros de estas iglesias son los que no invitan a nadie, a ningún amigo, porque dicen: "Me da vergüenza invitar amigos míos a la iglesia porque no entienden nada, porque se aburren o porque no les sirve".

He sido testigo, por las naciones del mundo, de iglesias que no tienen niños, que no tienen jóvenes, adolescentes, que apenas tienen un grupo de ancianos y cuando uno les pregunta: "¿Qué actividades atractivas desarrollan?", no hay propósito, no hay nada. Dicen: "Acá a la iglesia no venimos a divertirnos, sino a buscar de Dios". ¡Cómo si buscar de Dios y divertirse fuesen dos cosas contradictorias! Dicen esto en vez de entender que el Reino es una fiesta. Son iglesias sin objetivos. Dicen: "Bueno, queremos ganar la ciudad, impactar el barrio", pero eso es mentira; es una teoría escrita en un papel de un estatuto, porque en la práctica no hay movilización, no hay motivación, no hay metas específicas escritas, ni hay grandes desafíos.

Los mensajes son largos, tediosos y aburridos.

Muchas veces la atmósfera espiritual se descubre midiendo la luz física. Cuando vayas a una iglesia, mira la luz. La luz te va a indicar cómo es la luz espiritual que hay dentro. ¡Hay iglesias que tienen dos lamparitas! ¡Todos están a oscuras! ¡Con una música triste! Sin motivación.

Claro, cuando estas personas descubren otro lugar en el cual son motivadas, que hay propósito, que hay conquista, que hay desafío, se van.

Una iglesia con luz, con brillo, con alegría, atractiva, con mensajes atractivos, con títulos atractivos es una iglesia poderosa.

¿De qué le sirve a una persona que viene por primera vez a nuestra iglesia a escuchar "El manto babilónico" o "El pecado de Acán" cuando no sabe quién es Acán ni qué es el manto? En pleno verano dice "el manto", ¿Qué manto? O el mensaje "Las trompetas de Jericó", cuando no sabe dónde queda Jericó, cuando tiene que pagar los impuestos, cuando su mujer lo abandono, cuando sus hijos están en el alcohol…

Recientemente, me decía una mujer que había estado veinticinco años en una congregación de una denominación tradicional de las iglesias evangélicas, había perdido su trabajo, había intentado suicidarse y su hijo estaba en la droga. Me decía llorando: "Mis veinticinco años no me aportaron nada… Yo necesito saber que Dios es algo más de lo que me enseñaron".

Preguntas para reflexionar:

-¿MI IGLESIA TIENE OBJETIVOS CLAROS?

-¿HAY PROPÓSITOS Y DESAFÍOS EN NUESTRA CONGREGACIÓN?

-¿HAY METAS GRANDES A CORTO Y A LARGO PLAZO?

-¿ESTAMOS LOGRANDO COSAS?

-¿ESTAMOS GENERANDO UNA IGLESIA ATRACTIVA, DINÁMICA, ALEGRE, MODERNA?

-CUANDO MIRAMOS LOS MUEBLES QUE TENEMOS EN LA CONGREGACIÓN, ¿SON DE HACE TREINTA

AÑOS ATRÁS, CON ESAS MANTILLAS BLANCAS, CON ESE ROPERO QUE TRAJO UN HERMANO PORQUE EN LA CASA NO LO QUERÍA TENER PORQUE ESTABA ROTO?

-¿HAY LUCES TENUES, O ESTAMOS CREANDO UNA ATMÓSFERA ATRACTIVA?

3. SE VAN PORQUE NO LOS DEJAN SERVIR Y DESARROLLAR SU DON

Hay personas que tienen un profundo deseo y una santa insatisfacción de servir a Dios, de trabajar, de desarrollar su potencial. Saben que Dios ha puesto dinamita dentro de ellos.

Quieren servir en la música, en las artes, en la evangelización, etc. Quieren servir con su pasión. La pasión es el motor motivador más poderoso que existe; pero no los dejan trabajar… Dicen: "No, este ministerio ya está completo" ¡Claro! ¡El ministerio de adoración quedó cerrado ya! Desde hace muchos años… cuando la hermana Felicitas se hizo líder del ministerio y solamente deja entrar a cinco o seis amigotas.

¡Claro! El líder Juancho que lidera evangelismo hace cuarenta y tres años no deja ingresar a nadie…

La gente que quiere trabajar y servir, a veces siente que tiene un techo. Recientemente, me decía una persona: "Pastor, yo estudié cine. Yo quiero poner mi don a disposición del Señor. Pero me dijeron que el cine no era de Dios. Que acá no hay ministerio de cine. Que si quería eso que fuera a la televisión, que 'acá es una iglesia'".

¿Cuánta gente quiere servir con su vocación, con su pasión, pero no lo dejan trabajar? Todo es un techo. ¿Por qué? Porque muchas veces, los pastores tienen miedo de levantar más pastores en su congregación.

Algunos líderes tienen miedo que les "hagan sombra". Esta es gente con baja estima, que siente que todo es competencia y comparación.

Los pastores se enojan porque se nombró a otro pastor y no a él. Ese techo hace que llegue un momento en que la persona se va

Preguntas para reflexionar:

-¿ESTOY SIENDO UN TECHO PARA LOS MÍOS? -¿ESTOY MOTIVANDO A MI GENTE?

-¿ESTOY ABRIENDO MINISTERIOS DE ACUERDO A SU PASIÓN?

Decía una persona: "Pastor, yo quería servir, trabajar, abrir más reuniones, evangelizar, pero el pastor me decía que con la reunión de los miércoles ya alcanzaba. No importaba que fuésemos cinco. Entonces le propuse: '¿Por qué no abrimos los martes, los lunes, para captar otro tipo de gente?´ Pero no. Yo le proponía ayunos, evangelismos, salidas, pero él tenía el día de descanso, o la gente no podía o no me dejaban".

Uno de los éxitos que nosotros hemos tenido es cuando existe la "Presencia de Dios" por eso es que cuando la gente viene y recibe al Señor, vemos cual es su vocación, cual es su pasión y sobre eso armamos un ministerio.

. En vez de ubicar a la gente en los ministerios existentes tendríamos que abrirlos de acuerdo a los dones que van llegando, dejarlos trabajar, nunca poner un techo a nadie.

El crecimiento de uno es el crecimiento de todos. Cuantos más pastores levantemos, cuanta más gente levantemos, más éxito tendrá el Reino de Dios.

4. SE VAN POR EL LEGALISMO

El legalismo mata, me consta. He sido testigo de gente congregada en iglesias ultra legalistas que terminaron ahorcándose, pegándose un tiro, envenenándose. Cuando una persona que lucha todos los días para subsistir, para llevar adelante su hogar, para trabajar, para luchar en medio de un trabajo con gente que quiere su puesto, que compite, llega encima a una iglesia donde es retado, culpabilizado y acusado, no le queda más que morir.

El legalismo te esclaviza, te pone cargas, imperativos: "No se puede venir con pantalones, no te puedes pintar, las mujeres que no prediquen, Se debe predicar con corbata, etc.".

Culpas, todo es pecado: "Falta santidad, falta unidad, no se puede jugar al fútbol, no se puede divertir", ¡cuántos ejemplos podríamos dar!

Hay gente que ha sido castrada en su espíritu con una mentalidad de culpa y condenación. La culpa siempre te remite al pasado: "Hay algunos pecados todavía que Dios no te ha perdonado".

La condenación te remite al futuro: "Vos no mereces alcanzar los sueños que Dios te dio". Las personas viven tristes, amargadas, apesadumbradas. Los legalistas son rígidos, cuestionadores, les encanta mirar y analizar a las iglesias crecientes para sacar sus clásicas conclusiones: "Mas vale calidad que cantidad", "El cementerio también crece", "La iglesia no es una feria, ni el pastor un payaso", "El infierno también va a estar lleno de incrédulos", "Gracia barata", "Falta de ética" y un montón de estereotipos más que lo único que hacen es tapar su rigidez mediante una "curita", mediante maquillaje para no mirar hacia adentro y descubrir que no pueden apedrear a nadie, que tienen que soltar la piedra.

Pregunta para reflexionar:

-¿ESTOY SANO POR DENTRO? -¿ESTOY MINISTRANDO LEGALISMO EN MI IGLESIA?

Una vez me preguntaron cuál era el requisito más importante para interpretar la Biblia. Sin pensarlo dije: "Salud emocional y espiritual".

Porque cuando fuiste violado y no estás sano, cuando fuiste abandonado, cuando tuviste un papá que te golpeaba, cuando te criaste bajo el brazo del imperativo, si no estás sano, vas a lastimar a otros y vas a interpretar la Biblia desde tu dolor y odio: el herido siempre hiere, el rechazado rechaza, el reprimido, condena. El más moral a veces es el más inmoral. ¿Cuántos ejemplos tuvimos de grandes predicadores que hablaban de santidad y acusaban el usar pantalones, pero se deleitaban en los placeres más perversos a nivel sexual?

Preguntas para reflexionar:

-¿FUI MINISTRADO EN SANIDAD INTERIOR?, ¿SE MINISTRA SANIDAD INTERIOR EN MI IGLESIA?

-¿SE VIVE EN MI IGLESIA UNA ATMÓSFERA DE PAZ, DE PERDÓN DIVINO, DE GRACIA DE BENDICIÓN?

Siempre el legalista interpreta gracia, libertad y bendición como el polo opuesto: el libertinaje.

Dicen: "Claro, ahí aceptan a cualquiera…"

Hace un tiempo me decía con orgullo un pastor legalista: "En mi iglesia no hay ningún divorciado" y le dije: "¿Cómo hiciste?" "Los echo a todos", contestó…

Un nuevo sistema del legalismo que ha crecido en los últimos años afirma que el que no está en una banca o en una célula no puede permanecer al ministerio.

Una presión permanente: «multiplícate y gana gente». Utilizando rígidamente materiales que el que no lo sigue queda descartado.

Nuevamente vemos que hasta las cosas buenas hechas un ritual y una obligación pasan a ser malas.

Nos han llegado testimonios de cientos de personas de todo el mundo que avalan esta afirmación.

5. SE VAN POR ESTAR EN IGLESIAS ALMÁTICAS

El alma es la suma de la mente, la voluntad y la emoción. Hoy estoy convencido que una de las razones principales por la que muchas iglesias no crecen, es porque son almáticas.

¿Qué es ser almático? Es un vínculo pegoteado, pegajoso, intenso, simbiótico. Sucede en el "amiguismo": un amigo te lo elegís vos, pero un hermano te lo elige Dios. El vínculo del alma, que tanto hemos desarrollado en nuestros libros, hace que se armen grupos cerrados: "Vos sois mi amigo, vamos a comer juntos, trabajamos, juntos salimos, juntos nos vamos de vacaciones…" Así se aman, hasta que se pelean y así se odian. Son los "Montesco" y los "Capuleto". Son esas familias que gobiernan las iglesias de grandes apellidos y múltiples miembros. Son esas tres o cuatro familias tal vez, en una iglesia de ochenta miembros las que no dejan que entre gente nueva, aunque llorando claman en oración: "¡Padre queremos un avivamiento!" Su espíritu dice: "No queremos a nadie porque queremos manejar nosotros la situación".

Lo almático es siempre manipulador. Mis vínculos con la gente no tienen que ser del alma, sino del espíritu. A mí lo que me une no es el afecto, es un propósito de Dios: la sangre de Cristo que nos ha unido para traer salvación a la tierra. Eso no quiere decir que en el vínculo del espíritu no haya afecto. Hay algo más poderoso que el afecto, que es la sangre de Cristo.

Nos amamos y entre nosotros nos perdonamos, porque hay algo más grande que el afecto: una misión que tenemos que cumplir.

Hace un tiempo me decía un hermano: "Pastor, yo me voy de acá porque no puedo ir a comer asado con vos. Y yo vengo de una iglesia donde íbamos a comer asado con el pastor todo los sábados. Y a mí lo que más me interesa es estar cerca del pastor comiendo un asado" Así que lo bendije y pensé: "Pobre persona. Nunca será usada en altos niveles de unción, por ser almático".

La gente con vínculo almático se queda al lado de los pastores. Dice: "Yo soy la mano derecha del pastor". Se sienten "VIP". "¡Uy! el pastor me tocó, vi la unción", sencillamente porque nunca tuvieron papá o mamá, entonces buscan satisfacer esa carencia afectiva con el pastor de turno que les toca. Las relaciones almáticas hacen que una familia o un matrimonio tomen control y gobierno de las actividades, del pastor, de todo y no dejan que nadie nuevo ingrese. Hay familias, clanes, que se mueven simbióticamente. En general familias numerosas de muchos años de tradición evangélica que toman, generación tras generación, el control de la iglesia o de las instituciones.

Leí que Mahatma Gandhi fue a una iglesia bautista en la India, pero por no ser blanco lo echaron de ella. ¡La cristiandad se perdió uno de los hombres más poderosos que si hubiese recibido a Cristo podría haber llegado a cambiar la historia de la India con el mensaje de salvación! ¿Y por qué? Porque un grupo de personas no lo aceptaron

6. SE VAN POR LA FALTA DE INTERÉS EN LA GENTE QUE SE CONGREGA

Otro motivo que he observado es que hay gente que va a una iglesia y nadie la saluda, nadie la discípula, nadie se interesa por ella. Se los saluda y motiva un poco, pero no hay un entrenamiento, una formación, una paternidad espiritual apostólica, un liderazgo sobre esas personas. Si vienen, bien y si no vienen, también. Si se van, el pastor argumenta: “Estaban con nosotros pero no eran de nosotros.

Así que, como es débil en la fe, algún pecado tendrá…” En vez de darse cuenta que no hubo entrenamiento, formación, interés, amor verdadero por la gente.
Porque no les interesa saber de sus hijos hoy la gente sufre el síndrome de abandono y lo conocemos como el “síndrome de la llave”: chicos adolescentes que se levantan con la llave colgada. Cuando se van de la casa están solos. Cuando regresan del colegio, están solos. Están solos mirando Internet, horas. Luego viendo televisión. Solos chateando. Solos crecen. No pueden compartir con sus hijos, sus nietos, y mueren solos. Esa gente es la que llega a nuestras congregaciones, donde se siguen sintiendo solos. No hay nadie para discipularlos, desafiarlos, amarlos. Cuando se van, recién ahí los llama todo el mundo:
“¡No te vayas!, ¡Te queremos!, ¡Veníd!” Porque irse es como una herida narcisista a la iglesia, sin embargo no hay una profunda reflexión sobre ellos. Se fue porque el malestar generado en su interior, el abandono espiritual, hizo que se vaya.

Preguntas para reflexionar:
-¿AMAMOS A LA GENTE? -¿SEGUIMOS A LA GENTE? -¿NOS INTERESAMOS POR ELLOS?
-¿LE PONEMOS A LA GENTE PADRES Y MADRES ESPIRITUALES, BAJO UN MINISTERIO APOSTÓLICO, CON CUIDADO PATERNAL PARA FORMARLA, ENTRENARLA, SEGUIRLA, DISCIPULARLA?

7. SE VAN PORQUE HAN SIDO “DISCIPLINADOS” (LEASE “CADENA PERPETUA”)
Hay gente que ha cometido errores y fueron disciplinados. Pero quiero referirme en este punto a gente que ha cometido errores, ha pecado, pero se ha arrepentido. Ha reconocido de corazón su error y su pecado. Sin embargo, le ha caído la disciplina con cadena perpetua. Gente a la que se la ha disciplinado por cinco años.

Contaba una persona que cuando se fue a casar, fue en bicicleta a la iglesia y el pastor el mismo día que los casó ¡los disciplinó por haber venido en bicicleta! Disciplinas estúpidas, ridículas, sin sentido, locas.

Chicas que tuvieron relaciones sexuales prematrimoniales y no se pudieron casar de blanco, o en la iglesia, por su pecado, cuando la pareja se había arrepentido y había pedido perdón al Señor. Pero parece que el hombre no perdona…

Pregunta para reflexionar:
-¿SOMOS RESTAURADORES O CONDENADORES?

Disciplinas con tiempo; por diez o veinte años. Peor aún: bancas de disciplinados donde todos debían estar juntos. Me decía una persona: “La gente entraba a la iglesia y veía “la banca de los condenados a cadena perpetua”. Estábamos estigmatizados” “¿Qué pecado habrán hecho?”, la gente se preguntaba queriendo averiguar. Por el contrario, la disciplina es siempre restauradora, motivadora y privada.

No se puede disciplinar a quien no reconoce su pecado pero se puede disciplinar -léase ayudar, restaurar, bendecir- no con una fecha de tiempo, sentándolo en la última silla o privándolo de la última cena, sino mediante un perdón de Dios y un acompañamiento para la madurez y el amor hacia esa persona.

8. SE VAN POR BUROCRACIA

Existen iglesias llenas de estatutos, formalidades. Para bautizarse hay que hacer un curso de meses, para tomar la santa cena hay que hacer otro tanto. Estatutos, leyes, diáconos, ancianos, padres de ancianos, presidentes, pro-tesoreros, juntas, asambleas, padres de diáconos, sobrinos de diáconos… burocracia, asamblea donde se discute todo. Entran cinco, salen tres. “Moción de uno, aprobación de otro”.

Entonces, la persona se siente atrapada en un montón de comisiones y reuniones inútiles, estructuras, y se va porque Dios nos ha hecho libres.

Por supuesto, tenemos que tener una organización pero esta no debe matar al organismo. Dice Lucas Márquez que el organismo es algo vivo, la organización es un sistema donde el foco no es la vida, sino cumplir las reglas. El foco no es la gente sino la estructura. Pero Dios levantará iglesias organismo donde el foco no será la estructura sino la gente.

En suma: ¡simplifica! Saca las reuniones inútiles, elimina lo que no sirve, saca la presidencia, pro presidente, diácono superior, súper tesorero, etc. Elimina, simplifica, porque los primeros cristianos se juntaban con alegría y sencillez de corazón y las multitudes venían a Cristo.

La pregunta que nos tenemos que hacer, querido colega, es:
-¿HE SIMPLIFICADO AL MÁXIMO LA ESTRUCTURA DE MI IGLESIA PARA QUE LA GENTE PUEDA BAUTIZARSE CUANDO QUIERA Y PUEDA SERVIR DONDE QUIERA?

9. SE VAN POR PASTORES SIN COMPROMISO
Mucha gente nos ha manifestado que se va de la iglesia porque el pastor no tiene compromiso: el lunes es el día pastoral, el martes a las tres de la tarde está tomando mate en la puerta de la iglesia, el miércoles hace una visita a las seis de la tarde, el jueves lo dedica para orar y el viernes para pasear.

Gente que ve pastores que no tienen vida espiritual, que son títeres de la congregación, son asalariados: van cumplen un horario, se van, no están motivados, no hay un compromiso genuino por traer un avivamiento, cumplen formalmente, son empleados de la iglesia, hacen lo que la gente les dice.
No marca la visión, no es padre espiritual, sino sencillamente un empleado que como nadie le controla ni le vigila, en general pasa más durmiendo que trabajando.

Son las personas que dicen: “Estoy estresado”. “Necesito veinte días de vacaciones”, cuando tienen menos de cien o doscientas personas. Permanentemente hablan del estrés, del agotamiento emocional, de que “no dan a abasto”. Llenan sus agendas de papeles y de reuniones sin sentido. Cuando tienen que dar un informe, anotan hasta el folletito que le dieron al de la esquina y cuando uno lee esos informes parecería una iglesia poderosa que está invadiendo la ciudad, pero en la práctica no pasa nada.

Está comprobado que la gente exitosa trabaja más que la gente común. Pero no es trabajar más, sino más inteligentemente. Tener un compromiso con lo que Dios nos ha llamado a hacer.

La gente debe ver en el pastor y la pastora el modelo de gente comprometida trabajando de lunes a lunes para la extensión del Reino de Dios.

Preguntas para reflexionar:
-¿SOY UN PASTOR COMPROMETIDO? -¿ESTOY TRABAJANDO A TIEMPO Y FUERA DE TIEMPO?

10. SE VAN POR EL PECADO PASTORAL
Mucha de la gente que se retira de sus iglesias es por haber visto, comprobado y descubierto la doble vida de sus pastores. Descubren que quien debería presentar un modelo y ejemplo de la predicación y compromiso en Cristo, tiene una amante, sale con la secretaria, es el único que prospera, tiene su coche cero kilómetros casa en punta del Este y un nivel de prosperidad por pedir, pedir y pedir.

La gente se pregunta: “¿Qué sucede aquí? ¿De dónde sacó ese dinero?” Cuando descubren que el pastor predica una cosa y vive otra (una vida de engaño), la desilusión es tan grande que la gente directamente se aparta. Luego hace el recorrido de tres o cuatro iglesias hasta poder encontrar ese lugar donde respira un poco de paz.

Preguntas para reflexionar:
-¿SOY DE UNA SOLA PIEZA? -¿PREDICO LO QUE VIVO O VIVO LO QUE PREDICO? -¿HAY SANTIDAD EN MI VIDA? -¿DESEO EL AVANCE, CRECIMIENTO Y DESARROLLO DE MI GENTE O HAY MOTIVACIONES ESPURIAS, CARNALES?

Son esos pastores e iglesias que de lo único que hablan es de prosperidad -léase dinero, dar, dar y dar-. La iglesia no ve proyectos nuevos, ideas, arreglos, nada. Parece que el dinero va a un barril sin fondo. Y, efectivamente, va a un bolsillo sin fondo. Cuando una persona está bajo una cobertura que está en pecado, ese pecado baja y afecta a toda la congregación.
Existirían muchos más motivos; tendría que nombrar a la gente rebelde que no puede estar bajo autoridad.

Son personas que no cambian de iglesia en realidad, más bien las recorren. Son los mínimos. Son los itinerantes. Son los rebeldes que no se sujetan a nadie y a nada. Los “evangelistas itinerantes”, los “profetas itinerantes”, los “pastores sin miembros”. Los líderes que recorren las iglesias buscando un puesto y un lugar, o metiendo división.

Para terminar, estos son algunos de los diez motivos principales por los cuáles la gente se va de las iglesias. Habrá muchos más, por supuesto. Según lo que he podido observar, una persona cambia de iglesia una a tres veces y luego se aparta, cuando ese recorrido le hace ir a una iglesia y luego a otra y luego a otra en la que se vuelve a generar otro malestar. Entre una y tres veces y luego la persona se aparta. No quiere saber más nada.

Leen los periódicos cristianos, escuchan las radios cristianas, siguen por Internet los cultos pero no quieren estar en ningún lugar más. Gente que ha sido lastimada reiteradas veces.

Si este estudio fue de bendición escribe a: fcojmartinezg@gmail.com

Hno. Fco. José Martínez G.

www.franciscojosemartinezg.blogspot.com

La Cara horrible del diablo

LA CARA HORRIBLE DEL DIABLO

Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos. Números 10:9

No estamos hablando del diablito del juego de mesa mexicano llamado “La lotería”. Ahí pintan al diablo rojo, con tridente y cola de pico. Le ponen un bigotito de “Pierre” francés y hasta se ve como si fuera educado. El diablo ha sido representado históricamente de muchas maneras. Un ser con cara de hombre, pies de cabra; Un dragón con cuernos, volador; Una serpiente con plumas, Un macho cabrío. Se dice que los que sirven a Satanás tienen un código de señas por medio del cual se reconocen unos a otros.

Algunas sectas religiosas paganas tienen eso y más: lenguaje escrito en código, secreto. En fin estas manifestaciones por ser públicas e históricas son más o menos conocidas por todos. Una de las cosas que hacen los que sirven a Dios, es no hacer guerra con el diablo a menos que el diablo se presente a molestarnos. Dios no nos enviará a buscar el diablo donde quiera que este y luchar con él porque es una pérdida de tiempo: el Diablo tiene derecho de habitar el mundo porque ese es su reino, el es el príncipe de este mundo.

Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. Deuteronomio 20:1

Sin embargo, de vez en vez nos toparemos con esa serpiente antigua, el chanclas, Satanás. Yo lo he visto algunas veces en mi andar en el Camino. Una cosa si puedo decirte: se arrastra silenciosamente como una serpiente, cuando habla muerde. Satanás no es el diablito de la lotería, es algo mucho más ominoso que eso: Satanás es un espíritu que inyecta odio en las personas que lo habitan. Satanás es un espíritu, y describirlo como ciertos animales es simplemente una alegoría comparativa. La primera vez que lo vi estaba agazapado en un hombre que decía ser satanista.

Ese hombre y sus hijas adoraban al diablo. Yo operaba una librería y el buscaba libros de ocultismo. Cuando recién conocí y acepté a Jesús en mi corazón, lo primero que El puso en mi corazón es deshacerme de cualquier libro de ocultismo y no volver a vender ese tipo de cosas jamás.

Una vez la decisión estuvo tomada, este hombre vino a buscar libros de ocultismo y yo le dije: Nunca jamás volveré a vender libros de ocultismo: He aceptado a Jesús como mi Salvador personal y a Él no le agradan esos libros. –Imagínate- yo estaba recién nacida en Cristo y ni siquiera sé porqué dije eso. Lo que nunca olvidaré fueron sus ojos: un fuego inyectó los ojos y un odio espantoso, algo que jamás había visto o sentido antes, se manifestó a través de sus ojos: en ese momento me maldijo y echo una maldición a mi negocio.

Dentro de mí el espíritu Santo me dijo: No temas. Yo le contesté al hombre que aunque me fuera a la quiebra, ERA PREFERIBLE vivir pobre con Cristo que rica sirviendo a personas como él. Me maldijo de nuevo y se fue. Por varios días el recuerdo de sus ojos me perseguía. Un temor muy grande me invadió.

El asunto también me era a mí oculto; Mas mi oído ha percibido algo de ello. En imaginaciones de visiones nocturnas, Cuando el sueño cae sobre los hombres, Me sobrevino un espanto y un temblor, Que estremeció todos mis huesos; Job 4:12-14

Después de aquel encuentro con Satanás, otros más vinieron, esporádicamente. Aunque debo reconocer que al verlo siempre se estremece mi carne con temor, inmediatamente el espíritu de Dios me susurra: “El temor no proviene de Dios.

Mayor es el que está en ti que el que está en el mundo”. El león ruge y paraliza, pero en realidad es un gatito encadenado de una pata. Esa es la verdad. El chanclas puede rugir todo lo que quiera, pero no puede tocar a los hijos de Dios que están cubiertos por la Sangre de Cristo, sujetos a Dios, y su palabra.

Una vez que aprendemos esto, el poder de Satanás de atemorizarnos disminuye al grado que es como un recuerdo nada más. Mientras permanezcamos aferrados a los pies de Cristo, Satanás no puede tocar uno solo de nuestros cabellos.

Luego entonces, recurre a su siguiente estratagema:

Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal, El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. Proverbios 6:16-19

Tal y como sucede en las telenovelas mexicanas, en las cuales podemos ver las manifestaciones de la carne en todo su esplendor: Cuando ves en una persona ojos altivos, escuchas que habla mentiras, que corre a hacer el mal, que además se presta por testigo falso para hablar mentiras y por último que siembra discordia entre los hermanos, lo que en realidad estás viendo es la horrible cara del diablo operando a través de un hermano: Jesús lo vio:

Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16:23

¡Con que facilidad una persona sin escrúpulos puede esparcir mentiras contra los hermanos! Con que facilidad otros hermanos creen esas mentiras sin consultar primero a Dios. Esto también han visto mis ojos, innumerables ocasiones en mi andar por el Camino.

No hay nada más triste en verdad, ver a Satanás operando en los hermanos. Del mundo uno espera lo que sea. O no esperamos nada. Pero de los hermanos, lo mínimo que esperas es que estén alertas de las maquinaciones del diablo y que no sucumban ante ellas. Esto también es un error, nadie está exento de ser engañado.

¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Hechos 13:10

Los apóstoles lo vieron: Servir a Dios de alguna manera u otra, inevitablemente te pondrá en el blanco. A Satanás ni le importa el mundo, ni los cristianos tibios. Toda su poca energía que le queda, la usa en contra de cualquiera que esté sirviendo a Dios. Se nos opone cuando queremos escribir, se nos opone en áreas donde no tenemos el control, como trámites burocráticos, medios de comunicación, nuestras interacciones con el mundo ahí es donde el reina y puede oponérsenos.

Por lo tanto, bien haríamos en ser obedientes y orar sin cesar por cada acción que tengamos que hacer en el mundo, pues aunque no somos del mundo, vivimos en él y tenemos que darle al César lo que es del César.

Airaos, pero no pequéis;(A) no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Efesios 4:26-27

Cuando Dios te muestra que entre el rebaño hay personas que viven en la carne y no están sujetos en obediencia a Dios ni su Palabra, ten mucho cuidado. Una cosa es ciertísima: en todos lados hay quienes dicen ser cristianos y no lo son. Y esos son los convidados favoritos del diablo.

En ellos brinca y mora, hace daño esparciendo rumores para después irse y dejar a la persona sumida en culpas pensando: ¿Porque dije o hice esto o aquello? Ni cuenta se dieron que el chanclas vino, los uso, y se fue. Lo más terrible de todo es el estado en que quedan estas personas, y nosotros si hemos sido víctimas de Satanás a través de estos "cristianos" nominales pero sin frutos, tenemos que orar pidiéndole a Dios que perdone a esta persona y no permita que Satanás vuelva a usarla contra los hijos de Dios jamás.

Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Lucas 10:17-19

Satanás hace mucho tiempo que cayó de la gracia de Dios, y no la ha recuperado ni la recuperará jamás. Jesús lo vio cuando cayó del cielo y fue lanzado a la tierra. Jesús nos reveló quien es y cómo opera Satanás no para que lo andemos buscando en todos lados, sino para que lo reconozcamos cuando se mete en el rebaño y estemos vigilantes y alertas y lo reprendamos y echemos fuera sin ninguna consideración.

Cuando cristianos tibios son usados por Satanás para esparcir divisiones celos y contiendas, los cristianos deben evitar en lo posible guardar resentimientos contra la persona, o hacer lo mismo que les han hecho a ellos.

Lo único que puede producirnos victoria en medio del caos es perdonar al ofensor, pedirle a Dios que no permita que Satanás use a esa persona en contra tuya ni de nadie, nunca jamás, para después tomar autoridad, reprender al diablo y ordenarle que se vaya de esa persona en el nombre de Jesús, y por ultimo orar para que Dios muestre la verdad a toda persona involucrada.

Al final de cuentas, solo los cristianos tibios son los que son engañados tanto por Satanás como por otros cristianos tibios. La horrible cara del diablo se manifiesta en odios y rencores, en los ojos de los altivos y orgullosos, en todos los mentirosos.

Estoy segura que tú le has visto también, en tu andar con Cristo te lo has topado y dentro de ti sentiste escalofríos, rechazo hacia la persona, cuando en realidad deberías sentir repulsión por el diablo, su obra y sus frutos.

Ahora ya te das cuenta que no necesariamente se aparecerá oliendo a azufre o vestido de rojo con su tridente en la mano. La serpiente astuta es tan pero tan sutil que se manifiesta por donde menos te lo esperas, y por donde más te duele.

El tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 1 de Corintios 5:5

He aquí, yo entrego de la sinagoga de Satanás a los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. Apocalipsis 3:9

Bendiciones de Dios para tu vida.

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